Lo noté por primera vez al intentar sacar una bolsa de comida para perros del coche. No es que no pudiera hacerlo, pero hubo una vacilación, un instante en el que mi cuerpo se sintió menos capaz de lo que mi cerebro esperaba. Esa sensación fue lo que me asustó más que cualquier sofoco.
Esta es una guía directa y concisa para empezar a hacer ejercicios con el propio peso corporal para la perimenopausia en casa. Abordaremos por qué es importante ahora mismo, cuatro movimientos sencillos para empezar y cómo mantener el hábito sin poner tu vida patas arriba. Se trata de desarrollar la fuerza para la vida que quieres vivir.
¿Cómo puedo empezar un entrenamiento con el propio peso corporal en casa?
Una advertencia rápida e importante: siempre es aconsejable hablar con tu médico antes de empezar un nuevo programa de fitness. Ellos conocen tu historial de salud y pueden ayudarte a empezar de forma segura. Dicho esto, vamos a ello.
- Primero, cambia el objetivo. Durante la mayor parte de mi vida, el ejercicio consistía en quemar calorías. Esa ya no es la misión. Durante la perimenopausia, el descenso natural de estrógenos puede acelerar la pérdida muscular relacionada con la edad, un proceso conocido como sarcopenia. El entrenamiento de fuerza, o ejercicio de resistencia, sirve para apoyar el mantenimiento de esa masa muscular. Envía una señal a tu cuerpo para que conserve e incluso desarrolle tejido magro. El objetivo no es el castigo; es la conservación. Se trata de sentirse fuerte y capaz en tu propia piel. Y las investigaciones demuestran que no es solo físico: el ejercicio regular también es esencial para apoyar tu bienestar mental durante esta etapa.
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Empieza con cuatro movimientos fundamentales. No necesitas un gimnasio ni equipo sofisticado. Solo necesitas un suelo. Estos cuatro movimientos son la base de un entrenamiento eficaz en casa durante la menopausia, ya que trabajan los músculos más grandes de tu cuerpo y te proporcionan el máximo beneficio.
- Sentadillas con el propio peso: Ponte de pie con los pies separados a la altura de los hombros. Flexiona las caderas y dobla las rodillas como si fueras a sentarte en una silla. Mantén el pecho erguido y baja todo lo que puedas cómodamente, luego empuja con los pies para volver a ponerte de pie. Esto es para la fuerza de las piernas, para subir escaleras, hacer jardinería y levantarse del suelo.
- Flexiones inclinadas: En lugar del suelo, apoya las manos en una encimera resistente o en el respaldo de un sofá. Camina hacia atrás con los pies para que tu cuerpo quede en línea recta. Dobla los codos para bajar el pecho hacia la superficie y luego empuja hacia arriba. Esto desarrolla la fuerza de la parte superior del cuerpo sin la tensión inicial de una flexión completa.
- Puentes de glúteos: Túmbate boca arriba con las rodillas flexionadas y los pies apoyados en el suelo, cerca de las caderas. Contrae los glúteos y levanta las caderas hacia el techo. Haz una pausa y luego baja. Esto es fantástico para tus glúteos y los pequeños músculos que sostienen la parte baja de la espalda.
- Plancha de antebrazos: Apóyate sobre los antebrazos y los dedos de los pies, manteniendo el cuerpo en una línea larga desde la cabeza hasta los talones. Contrae el abdomen como si fueras a recibir un golpe en el estómago. Mantén la posición durante 20-30 segundos. Esto es para la estabilidad del core, que es el ancla de casi todos los movimientos que haces.
- Dale una estructura. No hagas ejercicios al azar. Apunta a un circuito simple. Realiza cada uno de los cuatro movimientos, intentando hacer de 8 a 12 repeticiones de cada uno (o mantener la plancha durante 20-30 segundos). Una vez que hayas hecho los cuatro, eso es una serie. Descansa un minuto y luego hazlo todo de nuevo. Empieza con dos series. Todo el proceso te puede llevar 10 minutos. Eso es todo.
- Hazlo un poquito más difícil la próxima semana. Para seguir fortaleciéndote, tus músculos necesitan ser desafiados. Esto no significa que tengas que matarte en cada entrenamiento. Solo significa que necesitas aumentar suavemente la dificultad con el tiempo. Esto se llama sobrecarga progresiva. Quizás la próxima semana intentes hacer 13 repeticiones en lugar de 12. O haces tres series en lugar de dos. O ralentizas el movimiento. Es un pequeño cambio que le indica a tu cuerpo que siga adaptándose.
Consejos para que esto funcione a largo plazo
El secreto no es encontrar el entrenamiento "perfecto". Es encontrar un entrenamiento decente que puedas hacer, de forma constante. Intenta "apilar hábitos": vincula tu rutina de 10 minutos a algo que ya haces todos los días, como justo antes de preparar tu café matutino o justo después de cepillarte los dientes por la noche. El objetivo es que sea automático, no otra cosa en tu lista de tareas.
Y por favor, escucha a tu cuerpo. Un poco de dolor muscular uno o dos días después es normal, especialmente al principio. Un dolor agudo y punzante no lo es. Los días de descanso son cuando tus músculos realmente se reparan y se fortalecen. No te los saltes. Tres veces por semana es un objetivo fantástico para empezar. Es suficiente para ver progresos sin sentirse abrumado. Apoyar la recuperación de tu cuerpo con un producto como GloRest también puede ser beneficioso durante estos cruciales períodos de descanso.
Preguntas frecuentes
¿Con qué frecuencia debo hacer ejercicios con el propio peso corporal durante la perimenopausia?
Un buen punto de partida es de 2 a 3 veces por semana en días no consecutivos. Esto da tiempo a tus músculos para recuperarse y reconstruirse, que es cuando ocurre el verdadero fortalecimiento. La constancia es mucho más importante que la intensidad cuando estás empezando.
¿Los ejercicios con el propio peso me ayudarán con el equilibrio a medida que envejezco?
Las investigaciones sugieren que los ejercicios de resistencia, incluido el entrenamiento con el propio peso corporal, pueden tener efectos beneficiosos sobre el equilibrio en mujeres perimenopáusicas. Movimientos como las sentadillas y las planchas requieren que estabilices tu cuerpo, lo que ayuda a fortalecer los músculos del core y las piernas responsables de mantenerte estable.
¿Es demasiado tarde para empezar el entrenamiento de fuerza a los 40 años si nunca lo he hecho antes?
Absolutamente no. Nunca es demasiado tarde para desarrollar músculo después de los 40. Tus músculos pueden adaptarse y crecer a cualquier edad. La clave es empezar despacio, concentrarse en una buena forma y ser paciente contigo misma a medida que tu cuerpo se fortalece.
Fuentes
- La eficacia de los ejercicios de fuerza para reducir los síntomas de la menopausia: una revisión sistemática (2023)
- Ejercicio para mujeres peri y posmenopáusicas: Recomendaciones de la Sociedad Europea de Menopausia y Andropausia (EMAS) (2024)
- El mejor ejercicio para el equilibrio en mujeres perimenopáusicas y posmenopáusicas (2024)
- Entrenamiento de fuerza en casa para mujeres mayores de 40: Guía completa (s.f.)
- La relación entre la actividad física y la perimenopausia (1999)
- Hidrante de fuego: Cómo hacerlo, beneficios y guía de forma | Wellls (s.f.)
- El entrenamiento perfecto en casa (series y repeticiones incluidas) - YouTube (s.f.)
El contenido de este artículo es solo para fines informativos y no pretende ser un sustituto del consejo médico profesional, el diagnóstico o el tratamiento. Siempre busca el consejo de tu médico u otro proveedor de salud calificado con cualquier pregunta que puedas tener sobre una condición médica antes de comenzar un nuevo programa de acondicionamiento físico.